Este último fin de semana fuí a León. Gélida ciudad que albergaba una nueva edición del festival Purple Weekend. Acompañada de los "mozs de madriz" más acérrimos que conozco acudí con el empeño de ver in situ el espíritu de esta forma de vida que sobrevive después de varias décadas. Riadas de parkas parcheadas invadian las calles.
Planes las 24 horas del día. El Musac presentaba la oferta de ocio matinal, con numerosas exposiciones y conciertos. Después de comer la parada oficial era en El Gran Café, donde los DJ´s animaron al personal que se entonaba entre baile y baile, para darlo todo en la noche leonesa. El plato fuerte era el escenario del Hispánico y para los más valientes los allnighters en OH!LEÓN (esta parte me la salté, he de reonocer!).
Yo para nada soy una entendida, y puedo decir que allí había más puristas por metro cuadrado que en un sito en el que hay muchos puristas, pero los conciertos, reitero, en mi mod-esta opinión dejaron un poco que desear.
Cabezas de cartel como Los Negativos, Fuzztones o The Chords a mi ni fu ni fa...y aunque es posible que dentro de mí brote un sentimiento de grupi total, a mi el concierto que más me gustó sin lugar a dudas fue el de Lori Meyers. Los granadinos lo dieron todo e hicieron vibrar el suelo del pabellón.
Es desde luego una experiencia impresionante ver a tantísima gente unida en torno a un movimiento tan peculiar.

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